Os voy a ser sincera, cuando empecé a preguntarme “qué quería ser de mayor” la respuesta nunca era “ser organizadora de bodas”. Quizá porque por aquel entonces no existía una profesión como tal o quizá porque a esa edad a veces no se toman las decisiones más correctas. Pero creo firmemente que equivocarse sirve para encontrar con más fuerza si cabe el camino correcto y para estar mucho más seguro de que aquello a lo que nos dedicamos es por vocación y no por conformismo.

Con el paso de los años, y centrándome en una profesión diferente, poco a poco me fui dando cuenta de que necesitaba una profesión más dinámica, que me aportara ese “algo más” que me faltaba. Esa ilusión por lo que haces, por el día a día, por los nuevos retos y por supuesto por ver el resultado de lo que con tanto cariño y esfuerzo se ha preparado.

Así, al cabo de un tiempo y volviéndome a hacer la misma pregunta, “qué es lo que quería ser de mayor”, no tuve dudas. Esa inquietud siempre había estado allí, siempre era la primera en estar predispuesta a organizarlo todo y sobretodo, siempre estaba preocupada por los pequeños detalles, porque todo saliera bien.

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Sabía lo que quería para mí, para mi futuro. Solo quedaba formarme tanto en lo teórico como en lo práctico y emprender este maravilloso proyecto.

Porque recuerdo como si fuera ayer la ilusión con la que daba cada paso, cada decisión, cada inconveniente solventado, cada prueba que se ponía en el camino, pero también recuerdo como si fuera ayer la sensación al ver que el proyecto se hacía realidad.

Y lo bonito de todo esto es que esa misma sensación se repite en cada proyecto que ponemos en marcha, para cada boda o evento que organizamos. Porque al final, es lo mismo, son ilusiones que se van intensificando a medida que vamos encontrando las piezas del puzle. Así, poder participar del resultado, ver las caras de felicidad de quienes disfrutan de ello, y comprobar como ese proyecto al final es una realidad para las personas que cuentan con nosotros, es un lujo. Es una sensación de satisfacción, de trabajo bien hecho y de felicidad por aquellas personas que han confiado día a día en nosotros.

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Al final es eso, puro sentimiento a la vez que trabajo, pura ilusión a la vez que dedicación.

En cuanto a mí, os puedo contar que soy una persona detallista y que busca siempre la perfección en cada evento que organizo, responsable y tenaz a la hora de conseguir cada reto planteado y por supuesto sociable y muy comprensiva, algo que me ayuda día a día a lidiar con cada situación que se presente.

Me gusta rodearme de personas de confianza, personas que comparten mi ilusión y la lucha constante por conseguir un trabajo bien hecho.
En unas líneas he compartido con vosotros un pedacito de mi historia. Las próximas, espero poder escribirlas con vosotros. Porque creamos historias, reflejamos sentimientos en cada detalle y compartimos con vosotros momentos muy muy especiales.

Os espero para tomar un café, para contarnos más de nosotros, y para poder ver si escribimos juntos nuevas líneas.

¡Un abrazo!
Thais Vivas
Organizadora de Eventos